Polonia y sus ciudades emblemáticas
Polonia es un destino que combina naturaleza, cultura y ciudades llenas de encanto. Sus paisajes van desde las playas del mar Báltico y los bosques de Białowieża hasta las montañas de los Tatras.
En la costa norte destaca especialmente Gdansk, una ciudad que nos dejó pasmados y que ha resultado ser toda una sorpresa y un acierto. Su casco histórico tiene ambientazo y está lleno de color. Es la ciudad del ámbar que encontrarás expuesto en sus antiguas calles comerciales. No deberías perderte la visita a la Basílica de Santa Brígida con su altar de ámbar y dedicar unas horas al museo de la segunda guerra mundial, en mi opinión es el mejor museo que he visitado sobre este tema y créeme que ya llevo unos cuantos.
Varsovia, la capital, sorprende por su mezcla de modernidad e historia, mientras que Cracovia conserva un impresionante centro histórico, con su preciosa Plaza del Mercado, el castillo de Wawel y un ambiente que la convierte en una de las ciudades más atractivas del país.
La historia de Polonia es intensa y está profundamente marcada por la Segunda Guerra Mundial. Fue el primer país invadido en 1939 por las tropas nazis, aunque ya antes se modificó su frontera con los acuerdos entre Hitler y Stalin. Durante la Segunda Guerra Mundial sufrió una enorme destrucción y la persecución sistemática de millones de personas. Cerca de Cracovia se encuentra Auschwitz-Birkenau, el antiguo campo de concentración y exterminio nazi, convertido hoy en un lugar de memoria que permite comprender la magnitud del Holocausto y rendir homenaje a sus víctimas. Es una visita dura y sobrecogedora, pero fundamental para conocer una de las páginas más trágicas de la historia europea. La mirada de las víctimas en los cientos de fotos que cuelgan de sus paredes es sobrecogedora.
Gran parte de sus ciudades fueron reconstruidas una vez acabada la guerra, manteniendo sus centros históricos tal como eran antes de los bombardeos.
